domingo, 11 de noviembre de 2012

"Dejadme en paz"


Esa fue la frase que Kimi Raikkonen soltó sin más a su ingeniero de pista en la última carrera de Fórmula 1, cuando le comunicaron que iba primero, algo que ya sabía de sobra.
La salida de Hamilton le dejó la primera posición en bandeja y él supo mantenerla y gestionar perfectamente todo lo que quedaba de carrera.


Pero Kimi es así. Sincero, directo y sobre todo, inteligente. Puede que a veces parezca antipático, borde e incluso egocéntrico. Pero no es así, sin duda es uno de los pilotos más agradecidos de toda la parrilla, aunque sus formas de expresarlo no sean las que todo el mundo toma por correctas.
Le acusan de no sonreír nunca, más en tono de burla que como crítica real, pero no es así. Los que conocemos a Kimi sabemos que sonríe cuando tiene motivos para hacerlo.
No es el piloto más simpático, como por ejemplo sí podría ser Button. Tampoco es el que más fans tiene, o el que más destaca en cada carrera. Pero nadie puede negar que Kimi es un piloto constante, que consigue estar en los primeros puestos de la clasificación sin hacer mucho ruido, por delante de Hamilton y Button y del Ferrari de Massa, algo que tiene muchísimo mérito, sobre todo si tenemos en cuenta que los dos últimos años no corrió en la Fórmula 1.

Es frío, pero no antipático. Sabe lo que dice en todo momento y por qué lo dice. Y para demostrar a su equipo que el es así, y que la frase "Dejadme en paz, sé lo que estoy haciendo", no era más que una de sus muchas salidas, les ha regalado 500 camisetas a todos los miembros de Lotus con esa frase.
¿Qué otro piloto haría eso? Sólo Kimi. Es único, y por eso tiene una gran masa de seguidores fieles que le entienden y disfrutan con sus frases.

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